En el sur de Chile, entre ríos, montañas y cielos despejados, está ocurriendo algo especial. SummerCamp se ha transformado, en apenas dos ediciones, en uno de los proyectos más singulares del circuito electrónico chileno: un encuentro que combina música, convivencia y naturaleza con una coherencia poco habitual. Conversamos con su equipo, aunque equipo es una palabra grande para lo que realmente es: un proyecto construido casi íntegramente por una sola persona, para entender cómo se levanta esta experiencia que muchos describen como el secreto mejor guardado del underground chileno.
Summercamp nació como una alternativa al modelo dominante de fiestas electrónicas en Chile, concentradas en clubes y espacios cerrados. Su propuesta parte desde otro lugar: un encuentro extendido, minimalista, desarrollado en medio de la naturaleza, donde la música se escucha y se habita con otro ritmo.
Detrás del concepto, la producción, la curatoría y el riesgo de asumir este proyecto: Aníbal Alvear, también conocido como DJ Vanana, creador y único responsable de las decisiones del festival. En el ámbito operativo cuenta con el trabajo y apoyo de Daniela Galaz, quien constituye su único equipo. Esta escala mínima y radicalmente independiente es parte del ADN de Summercamp: Cada decisión artística y logística es tomada sin intermediarios, sin sponsors estructurales y sin ruido externo.
“El entorno no es decoración, sino la condición que hace posible que Summercamp funcione”, explica su creador.
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El concepto de campamento de verano define tanto su estructura como su atmósfera: días consecutivos, circulación libre y una convivencia directa entre artistas y asistentes. No hay escenarios elevados ni zonas VIP. Los DJs están al nivel del público, permanecen los cuatro días del festival y participan de talleres, charlas o simples conversaciones bajo el sol. Esa horizontalidad ha hecho de Summercamp un punto de encuentro real dentro de la escena. En su primera edición, el proyecto reunió a DJs, productores, bailarines, sellos y gestores de distintas generaciones, generando una comunidad que hoy sigue creciendo.
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San Fabián
La elección de San Fabián, en la Región de Ñuble, no es casual. El lugar ofrece condiciones únicas: tranquilidad, accesibilidad y una geografía que permite desplegar áreas diferenciadas sin alterar el entorno. “El río, la cordillera y el clima templado refuerzan el carácter de retiro musical”, cuentan desde la organización.
Lejos de usar la naturaleza como escenografía, el festival trabaja con ella: cada espacio, piscina, bosque, óvalo central, zona de campamento tiene su propio pulso. La programación se diseña en función del paisaje, el horario y la energía de cada punto. Así, una sesión diurna junto al agua tiene una narrativa distinta a la de una noche profunda entre árboles.
Esa secuencia orgánica, basada en intensidades y transiciones, es parte esencial del lenguaje de Summercamp.

Su curaduría se rige por criterios estrictamente musicales: afinidad estética, compatibilidad energética y coherencia entre quienes comparten escenario. Durante cuatro días, el festival recorre un espectro amplio que incluye ambient, house, acid, electro, hip hop y techno, entre otras líneas. “La programación cruza escenas que normalmente no conviven. Lo importante es cómo dialogan los sonidos y cómo se construye la narrativa completa”, señala su fundador.
Todo el sonido se proyecta mediante sistemas Funktion-One, elegidos por su precisión y su capacidad de mantener claridad durante jornadas extensas sin saturación. “El sonido es el eje del festival”, remarca.
Además de los lives y DJ sets, Summercamp incorpora talleres, clases, conversatorios y espacios de creación. Estas actividades amplían la experiencia y conectan disciplinas como la danza, la producción musical y las artes visuales.
Un momento inolvidable de la primera edición fueron las batallas de house dance lideradas por Visceral House, que transformaron el espacio en un cypher natural entre árboles, música y cuerpo, mezclando clubbing, danza y convivencia de una forma poco habitual en Chile.
El resultado es una plataforma que no solo celebra la música electrónica chilena, sino que la fortalece desde la colaboración. Al reunir proyectos, sellos y colectivos de todo el país, el festival fomenta redes que habitualmente operan de manera dispersa en la ciudad.
“Summercamp apuesta por talento 100% nacional. Es una forma de mostrar la diversidad sonora que existe en Chile y de generar un espacio donde esa coexistencia sea natural.”

SummerCamp footprint
Pese a su escala íntima, Summercamp ha convocado a un espectro sorprendente de artistas dentro del circuito nacional, sumando sobre 15 artistas en la primera edición y una audiencia de 400 personas, lo que esperan aumentar un 30% este año, al igual que el cartel, con más de 40 artistas. A este apoyo se suman marcas que han apoyado con mobiliario y otros, como Red Bull.
Edición 2025
VANANA – DANIELA GALAZ – CHICARICA – PERSONA – DANIEL KLAUSER – BAMBA – ALEX HUB – FRANCO SAINI – NICO FERRADA – YELLOW FEVER – MELANIA WONDER – FERNANDA URBIZU – JOSEFINA DJ – JUS ED – DIMECATA

Qué esperar para el 2026
Summercamp vuelve a San Fabián entre el 5 y el 8 de febrero de 2026, con cuatro días completos de música, convivencia y actividades en medio de la naturaleza. La programación reúne a más de 40 proyectos locales entre DJs, live acts y colectivos, con una curatoría que recorre ambient, house, acid, electro, hip hop y techno desde una lógica narrativa y sin artificios.
La inscripción al campamento cuesta $49.900 CLP (cupos limitados) e incluye acceso 24/7 a escenarios, fiestas, talleres, conversatorios, piscina, bosque y estacionamiento seguro. Existen opciones de hospedaje directo en el recinto, desde espacio para carpa y motorhome hasta cabañas para grupos.
Una experiencia pensada para un público adulto, consciente y amante de la música: cuatro días donde la electrónica chilena se vive con calma, claridad y comunidad, lejos del ruido de la ciudad.
Minimalismo, comunidad y belleza: tres palabras que condensan la esencia del proyecto.
Summercamp no busca masividad ni espectacularidad, sino claridad. Es un retiro sonoro en el corazón del verano, una pausa entre montañas donde la música chilena respira a su propio ritmo.
FANTASNA – YADAK – DIEGORS – MELANIA WONDER – MATIAS RIVERA – YIH CAPSULE – VALENTINA VILLARROEL – LOVSHAI – NABUCODONOSOR – FCO MARTINEZ – NICO FERRADA – DJ F1 – VANANA – JOSEFINA – FERNANDA URBIZU – FRANCO SAINI – ISLA MANTICORA – BELE COX – DANIELA GALAZ – FLAKODIABLO – EGGGLUB – RUSSELL – BAJO RIESGO – NATALIA PASTOR – ANDREA PAZ – DANIEL KLAUSER – FORERO – PICHILEMU COLLECTIVE – STUPID WAY – PABLO PAI – MAMBE – COTE BLANLOT – YELLOW FEVER – DIMECATA – GABRIEL ENGEL – MICHELLE TIJOUX – CHARLIE FK – ROBERTO LAGOS – MATIAS HERNAN – NICO CASTRO – MO LARENAS
